Shannon Falls, Canadá 27 julio 2016

 

 

 

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 Podéis leer este post con esta preciosa música de fondo. 🙂

Estamos en altura, circo de montañas cubiertas de bosque espeso hasta la cima, grandes rocas, cascadas y abajo el mar. Me empiezan a venir los indios otra vez, pero esta vez son todo mujeres indias que no habían salido en la evacuación de la semana anterior y me sorprende y les digo que por qué no se fueron:

 

[bctt tweet=»Te esperábamos, no pudimos salir, nadie nos mostró el camino»]

Empiezo a ver la vida de una tribu muy grande de indios antes de la llegada europea, vivían de la caza, de la pesca, de la madera, estaban muy organizados y habían desarrollado medios para mantener su hábitat, conservar sus reservas de alimentos en salazón y otros modos.

Eran tiempos de paz, no había rivalidad entre tribus porque el espacio y los recursos eran más que suficientes para todos. Sin embargo, sus costumbres eran ancestrales y crueles hasta cierto punto.

Entre otras cosas, los matrimonios estaban decretados desde el nacimiento y las mujeres no podían escapar a ello, sino con la vida. 

 

[bctt tweet=»y las mujeres no podían escapar a ello, sino con la vida.»]

Empiezo a ver la historia de una mujer muy joven que había tenido amoríos con otro joven que no le correspondía por decreto, fueron sorprendidos y castigados.

Para ella era el repudio, debía abandonar la tribu y suicidarse tirándose al vacío desde el alto de una roca. Para él era un cierto tipo de mutilación que no le impidiera colaborar en los trabajos de la tribu, pero que no le dejara escapatoria como cortarle los dedos de los pies, o de las manos, no volver a tener oportunidad de formar familia alguna y en casos más severos de rebeldía, los crucificaban en aspas sobre un precipicio hasta la muerte, sirviendo así de advertencia para los demás.

 

  

 

Nuestra joven está embarazada, se encamina hacia su muerte, pero decide escapar, quiere tener al bebe y se arriesga a una vida de peligros en bosques con osos, animales feroces de todo tipo, climatología adversa en invierno, y una supervivencia extrema.

Consigue sobrevivir, tiene a su hijo, lo cría en soledad y lo educa para sostenerse en la naturaleza por sus propios medios.

El muchacho se hace un experto en el conocimiento del medio, del terreno, a diferencia de los jóvenes de las tribus muy acomodados a una vida organizada y sin grandes desafíos.

 

 

Para el tiempo en que se hace más mayor, la madre ha muerto, y las tribus ya no se llevan tan bien entre ellas por nuevas circunstancias de poder. Han entrado en luchas sangrientas y  para él 

[bctt tweet=»es el momento de presentarse en la tribu, ofrecer su valiosa experiencia»]     es el momento de presentarse en la tribu, ofrecer su valiosa experiencia de estratega en la zona y pedir a cambio para él y para su madre el reconocimiento que les fue arrebatado.

 

 

 

 

En torno a esta historia, que me llega así tal cual, veo que hay una evacuación lista para todas esas mujeres que murieron en circunstancias violentas y crueles y que no fueron evacuadas la vez anterior porque, como bien me dijeron al comienzo, nadie se acordó de ellas, ni las condujo a la salida, dejaron de existir cuando fueron repudiadas.

 

Nos instalamos en una roca sobre el bosque y empiezo a ver como se elevan del fondo de los precipicios multitud de mujeres muy jóvenes, muchas con sus niños porque murieron embarazadas, subían cantando, muy contentas, y arriba las esperaban y recibían los hombres con los que no pudieron tener su vida. 

 

 

Ha sido muy bello y emotivo. Al abrir los ojos teníamos a una ardilla juguetona delante de nosotros, como una forma de agradecer el trabajo hecho.

 

 

 

 

 

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